sábado, 20 de octubre de 2007

CHILE: Pia Barros (1956)


  1. Pía Barros (Chile, 1956). Ha publicado: Miedos Transitorios (de a uno, de a dos, de a todos), cuentos, Ergo Sum 1985; A Horcajadas, , cuentos, Mosquito Comunicaciones, 1990; El Tono Menor del Deseo, novela, Ed. Cuarto Propio, 1991; Signos Bajo la Piel,cuentos, Ed. Grijalbo, 1994; Ropa Usada, cuentos, Ediciones Asterión, 2000; Lo que ya nos encontró, novela digital multimedial, editBARROada por www.chilelibro.com; Los que sobran, cuentos, Ediciones Asterión. Dirigo Talleres Literarios, soy feminista, y pertenezco a la Generación NN, o de los 80. Algunos de sus libros de encuentran traducidos al inglés. Ha sido incluída en más de una treintena de antologías tanto en Chile como en el resto del mundo, por lo que varios de mis cuentos se encuentran traducidos, además del inglés, al aleman, italiano, ruso, francés, chino mandarín, húngaro.

1.¿Cuáles son los tres títulos de la literatura universal a los que se acerca constantemente a releerlos?

Creo que puedo ser muy exacta en esto: Los hermanos Karamasov, la Biblia, Rayuela.

2.¿Qué haría por obtener un ejemplar de la primera edición de algún libro famoso de la literatura y Cuál sería ese título?

Soy fetichista en otras cosas, las palabras son mas que suficientes. Me gustan las buenas ediciones, pero no mataría por una primera edición... aunque por Sor Juana Inés de la Cruz, o por un manuscrito de Marguerite Duras...

3.¿En qué libro ha encontrado su definición de “Vida”?

En ninguno, por eso escribimos, tal vez. Hay poemas, como el de Eluard “desconocida, ella era mi forma preferida, la que me aliviaba la obsesión de ser hombre...”. O en una novela de Romain Gary, donde una frase me puso para siempre de este lado de las cosas “el temor, era la única forma de respeto que conocía”. No sé, demasiadas palabras-ideas que resuenan para siempre, sin lograr construir más que la vaga sensación de un todo; tal vez sea más fácil ir a un trozo de Bach, o al famoso cannon de Pachelbel.

4. ¿Qué historia de amor de la literatura le hubiera gustado vivir?

Anna Karenninna, cualquiera de los piratas de Salgari, la de Judith y Holofernes, envejezco irremediablemente y ya no quiero ser la Maga de Oliveira.

5.¿Qué obra de la literatura le gustaría ver en el cine?

Sólo para ponérselas difícil, Rayuela.

6.¿Con qué autor de la literatura le hubiera gustado conversar y compartir en una velada bohemia?

Con Cortázar, la Duras, Rosario Castellanos, y por supuesto Blake, Keats y Yates, además de García Lorca ¡que noche genial sería aquella!.

7.¿A qué autor de la literatura universal considera injustamente olvidado?

El olvido es una forma de memoria, se dice aquí, pero Eduardo Mallea, por ejemplo, Juan Emar, y tantos otros y otras de los que jamás conoceré ni una frase. Todo olvido es pérdida, muerte, final, pero Borges tenía un texto genial, que decía “la meta es el olvido: yo he llegado antes”.

8.¿A qué autor de la literatura universal considera sobre valorado por la crítica y el tiempo?

Sería fácil contestar con una larga lista de aquí y ahora, lo que garantiza una polémica de despellejes y sangre a chorros, pero, aunque todas las penas del infierno me caigan encima, elijo al aburridísimo autor de este cuestionario, Marcel Proust.

9.¿Qué personaje de la literatura le hubiera gustado que exista, efectivamente?

El Corsario Negro, Sandokán, el protagonista de El Príncipe Idiota, doña Bárbara, el detective Heredia,

10.¿En qué personaje de la literatura se ha visto reflejado en virtudes y defectos?

En todos y ninguno. El querer ser, no es ser. Me hubiera gustado ser La Romana de Moravia, o la protaginista de Lección de Cocina, de Rosario Castellanos, pero, más que nada, me hubiese gustado ser la Aspasia de Mileto de Caldwell, porque aunque al pasar por la escritura se transforme en ficción, ella fue para mí, desde la niñez, LA heroína.

11.¿Cuáles son las cinco palabras que utiliza con obsesión en su literatura?

Desgarro, rabia, ventana, prefiguración, deseo.

12. ¿Con qué está comprometida su literatura?

Con el ser mujer, y con la rabia de pertenecer a un sector que siempre sobra; las mujeres, los niños, los pobres, los viejos.

13. ¿Cómo sería su vida sin la literatura?

¿Existe una vida sin palabras, sin lenguaje, sin gestos secretos, sin la complicidad? La increíble soberbia de tratar de ser en otros, es un gesto político, un guiño exuberante, del que no me quise privar jamás.